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Quedaos Quietos, por Maritza Cartin

Lun, Nov 21, 2011

Otras

“Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre; pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.” Lucas 24:49 (Biblia Plenitud)

Hay momentos de actuar y momentos de esperar. A veces no se sabe cuál es cuál. Así les ocurrió a los discípulos. Después de su resurrección Jesús se les apareció de vez en cuando, confirmó su fe y les dio instrucciones sobre su futuro.

Si nos ponemos en los zapatos de los discípulos, comprenderíamos que estaban ansiosos y un poco nerviosos; tenían una increíble noticia que proclamar al mundo, ¡Cristo había resucitado de entre los muertos! Se imaginan lo que estos hombres podían estar conteniendo en su interior, lo que esta noticia significaba para ellos y para el mundo entero. Sentían un deseo incontrolable de empezar la obra encargada por el Maestro y recorrer el mundo, de contarle a la gente lo que había sucedido. Sin embargo, el Señor les dice que se queden en la ciudad. No están listos todavía. “quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.”

¿Creen ustedes que la orden del Maestro fue fácil para aquellos hombres que se desbordaban de la emoción? Definitivamente no.  Es sumamente difícil quedarse sentado cuando uno tiene una tarea importante que realizar. Uno se siente inquieto por la quietud y el espíritu se transporta hacia las cosas que hay que hacer. “Arrollémonos las mangas”, es el lema en tales ocasiones y queremos iniciar cuanto antes.

Sin embargo, debemos de tener paciencia, un tiempo de espera, un momento de reflexionar y de orar. Muchas veces entre más trabajamos y nos mantenemos ocupados, menos tiempo tenemos de escuchar la voz de Dios. Para trabajar para Dios tenemos que permitir tiempo para que El obre en nosotros. No solamente me refiero al trabajo en la obra, tenemos muchas ocasiones que tenemos que tomar decisiones importantes de nuestra vida cotidiana y nos lanzamos desesperados a buscar soluciones y al final fracasamos porque no tomamos un tiempo de quietud, un tiempo de oír la voz de Dios dirigiéndonos con paso firme.

Si sabes esperar quietamente…al igual que los discípulos recibirás poder de lo alto. El Espíritu Santo te guiará y te dará las respuestas que tú necesitas. ¡Espera en Él confiadamente!

Maritza Cartín Estrada

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