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No es demasiado tarde. Por Isabel Cartín

Vie, Ago 19, 2011

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No es demasiado tarde

El cimiento de la casa del hombre prudente comienza diciendo: “Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”.

Este sermón del Monte inicia por un reconocimiento de quién es mi fundamento y si estoy edificando sobre la roca o sobre la arena.

No es demasiado tarde para reconocer que he fundado mi casa sobre la arena y que tarde o temprano la lluvia, los ríos y los vientos la harán caer.

No es demasiado tarde reconocer mi mala construcción.

No es demasiado tarde reconocer que has pasado tu vida, tapando tus errores y los de los tuyos; culpando a otros por tus faltas personales y de tu hogar.

No es demasiado tarde hacer una cirugía profunda en el cáncer que has venido tapando con una curita.

No es demasiado tarde para poner leyes en tu casa.

No es demasiado tarde para reconocer que no son los profesores, ni el director, ni los amigos los insoportables, que son tus hijos los mal educados.

No es demasiado tarde, para comprender que hay amores equivocados; que no es dándole todo a tus hijos como te van a amar más.

No es demasiado tarde para levantar muros entre el abusador y tú y enseñarles lecciones de vida. Nada importa si tu hijo tiene dos años o 40, nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano.

Nunca es demasiado tarde para levantar el velo de nuestras justificaciones y mirar el panorama lejano que nos espera.

El rey David no quiso ver la verdad de su adulterio hasta que el hijo de sus amores ilegítimos se estaba muriendo. ¿Cuántos años pasaron desde que trajo a Betsabé a palacio?

Ni la exhortación del profeta lo llevó a confesar sus pecados, siguió callando, guardando sus pecados, para que el pueblo no lo supiera.

“Mientras callé, se envejecieron mis huesos. En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche, se agravó sobre mí tu mano, se volvió mi verdor en sequedad de verano”. Salmo 32:3-4.

No es demasiado tarde para levantarte de tu sequedad espiritual y moral.

El enemigo de nuestras almas, pone una venda en nuestros ojos y un conformismo en nuestra voluntad, que no nos deja salir de nuestra desgracia.

Pero no es demasiado tarde.

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.” Isaías 60:1.

No es demasiado tarde, hoy es el día de liberación de un hogar en desorden, de un hombre agresor, de un pecado oculto.

La Palabra de Dios dice: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.” Salmo 32:8.

No es demasiado tarde para volver tus pasos atrás, ya sea 10 años o 20, o los que sean, cuando debí hacer lo correcto y no lo hice; pero no es demasiado tarde para deshacerme del agresor, por más temores que vengan a tu corazón. Si vas a la fuente de la fortaleza, Cristo Jesús.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza,

Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. Salmo 46:1.

Ve a Cristo y fortalécete en El.

“Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. 4Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará”. Isaías 35:3-4.

No es demasiado tarde para buscar de Dios.

Mi abuela paterna era una buena persona, que no hizo mal a nadie, pero estaba lejana de Dios. Solo vivió en mundanalidad, entre las alegrías del mundo, bailes, licor y chistes.

Desde que Cristo llegó a mi vida, le prediqué. Pero ella seguía en su vida de cigarro, licor y de vez en cuando se escapaba a bailar.

Ella pensaba como muchos piensan: “que si no hacemos mal a nuestros semejantes estamos bien.” Que equivocación, el estar lejanos de Dios es el más grande pecado.

Ya a sus 80 y tantos años, mi abuela estaba un poquito quebrantada de salud, fumadora de toda la vida, las venas de su corazón se habían endurecido.

Fue un domingo por la tarde que llegó el pastor de la iglesia, le presentó a Cristo y mi abuela lo aceptó, como su Señor y Salvador. En unas pocas horas pude ver un nuevo nacimiento en mi abuela.

Esa misma tarde me llamó y me dijo: “bota esos cigarros y el licor, esto no le agrada a Cristo y yo nunca lo voy a ofender.” Se quitó una cadena con un ídolo que la había acompañado toda la vida, y me dijo: “bótala, ya no la necesito, tengo a Cristo.”

Fue un cambio radical de 18 horas. Al día siguiente, murió hablándome: “no llores mi pastorcita, como me llamaba ella, yo voy con Cristo.”

 

No era demasiado tarde llegar a Cristo a pesar de sus muchos años.

No era demasiado tarde para un cambio de vida, un nuevo nacimiento se efectuó en pocas horas.

No fue demasiado tarde para dejar el cigarrillo y el licor, para rechazar la idolatría.

En su breve agonía no hubo temor ni angustia, sino seguridad de la Palabra que yo había sembrado por años. Me tomó de la mano y con una paz infinita en su rostro, con pocas palabras me consoló: “no llores, yo voy donde las calles son de oro”.  Y soltó mi mano suavemente.

No es demasiado tarde para ti querido lector, abrirle el corazón a Cristo y confesarlo como tu salvador; para que vengan días de gloria y tu corazón sea restaurado.

No es demasiado tarde, no mires tus pecados, tus errores, tus vicios. Jesucristo vino para salvar lo que se había perdido.

Acércate a El sin temor. “Porque el que ha mi viene, no lo echo fuera.”

El quiere salvarte, El quiere sanarte, El quiere liberarte.

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3 Responses to “No es demasiado tarde. Por Isabel Cartín”

  1. Miriam Menjivar dice:

    Gracias amada pastora, por sus exelentes predicaciones inspiradas por el Espiritu Santo, mi madre y mi inspiracion espiritual ha sido ud, desde que la conoci.
    Solo a su lado he podido aprender a conocer a mi Señor jesucristo y anhelar ser cada dia mas como El.
    Dios le de larga vida a su sierva amada.
    con amor:
    Miriam menjivar.

  2. HORTENSIA dice:

    EXCELENTE MENSAJE, TODOS LOS DÍAS DEBEMOS RECORDAR “NO ES DEMASIADO TARDE” PUES SIEMPRE HAY ALGO QUE DEBEMOS CAMBIAR.

  3. Marita Cartín dice:

    Definitivamente siempre Dios no da un tiempo oportuno para cambiar actitudes, comportamientos, costumbres impregnadas en nuestra vida por años. La decisión está dentro de mi en querer cambiar o seguir viviendo de la misma forma. Hoy yo decido cambiar lo que Dios quiere que cambie!!!

    Exelente publicación

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